A José Manuel Fuente, único en la batalla contra Merckx (Giro) y Ocaña (Tour), no se le hizo justicia en 1973

 

No se ha hecho la debida justicia a la actuación de José Manuel Fuente a lo largo de la temporada 1973. Sobre todo en el Giro y en el Tour, donde el asturiano fue el eje sobre el que se movió el espectáculo que su constante pugna originó. Primero a Eddy Merckx, en Italia, y finalmente a Ocaña, en Francia. En todo caso, esas dos nuevas experiencias le pueden valer para que, con otro calendario más adecuado, que se iniciara en la Vuelta, en 1974, además de su condición de luchador, ponga de relieve una clase que son muchos los que le reconocen, sobre todo en el extranjero.

Pie foto: A pesar de su rivalidad en la carretera, Fuente y Ocaña saben ser amigos, compartir su buen humor al margen de ella.

Podía estar catalogado con entera justificación entre las víctimas de ese absurdo triunfalismo que domina desde hace algunos años al deporte español y que no sólo afecta, como algunos suponen, al fútbol, sino a cualquier otra modalidad.

En España, si se logra una victoria, ya no se puede sufrir un tropiezo. Es obligado triunfar o hundirse. Cuenta poco que el éxito acompañe a un deportista como consecuencia de una preparación adecuada, de una clase incuestionable, pero sometida a confrontaciones niveladas en razón a la existencia de otros atletas de clase y talla internacionales, contrastadas a nivel mundial. No es suficiente ser una destacada figura, incluso es preciso ser el mejor, cuando no el único.

José Manuel Fuente pasó por ese aro de las exigencias inconcebibles de los triunfalistas. En 1972 triunfaba en la Vuelta aEspaña y lucía como gran escalador de frontera para afuera con marchamo y ribetes de excelente corredor al que no asustaba ni las más grandes pruebas, como el Tour de Francia. En 1973, naturalmente desde el punto de vista español, José Manuel Fuente no podía limitarse a un balance similar que le permitiera, entretanto, una preparación, un mayor dominio en la difícil técnica de la administración del esfuerzo; defecto básico que el muchacho, por su admirable temperamento, había dejado descubrir en sus primeros éxitos.

Cierto que el ciclista asturiano, a nuestro entender, competió un grave error a la hora de perfilar el calendario de sus actuaciones para 1973. Por razones que, sospechamos, tuvieron un matiz económico más que deportivo, acaso herido en su amor propio de vencedor de la Vuelta 1972 al que la organización devaloraba para preferir la presencia de Ocaña frente a la participación de Eddy Merckx, Juan Manuel dejó de lado la Vuelta 1973 para preferir el Giro, en primera instancia, y luego el Tour que, desde siempre había incluido en sus proyectos.

Al Giro de Italia, Fuente llegó escaso de kilómetros en su entrenamiento. Corto de preparación frente a un superfenómeno como el campeonísimo belga, que había seleccionado las carreteras de España para su rodaje y para la inclusión de una victoria más en su inigualable, hasta el momento, palmarés de supercampeón. Jose Manuel Fuente, en consecuencia, participaba en el Giro de Italia con notoria desventaja. Sin embargo en buena justicia, ¿podría alguien considerar al asturiano del Kas como un fracasado en el Giro trasalpino?

Pie foto: En las durísimas rampas del Puy de Dóme, Fuente lo intentó todo. Inicialmente; como vemos en esta fotografía con pleno éxito al dejar tras él a Ocaña y Thevenet, sus inmediatos rivales. Luego...

Pie foto: No pudo Juan Manuel resistir el tremendo ataque de sus dos adversarios. Perseguido y desbordado por Ocaña, y más tarde por el francés, Fuente deja ver en esta fotografía su claro desfonde. Una vez más habían fallado sus cálculos a la hora de administrar el esfuerzo.

Pie foto: Muchas veces se ha criticado al asturiano su posición en el pelotón, allí donde no cabe neutralizar los latigazos de los ases. Sin embargo, no fue así en el último Tour. Aquí la vemos a la cabeza del paquete, bien arropado por sus compañeros de equipo, aunque también vigilado por Ocaña.

Si repasamos el desarrollo de la prueba, si calibramos con objetividad la lucha sobre las carreteras de Italia, si analizamos la carrera para buscar cuáles fueron los mejores resorter para sostener el interés de la misma y quiénes los corredores que la sostuvieron sin dejarla hundirse en lo que de otra forma no podía ser sino un paseo cómodo y triunfal de Eddy Merckx, veremos que, para la afición italiana, la novedad, la revelación del joven Battglini y la presencia de Juan Manuel Fuente fueron los máximos resortes para la reactivación de los incondicionales italianos del ciclismo, un tanto divorciados de su deporte favorito ante la ausencia de ases trasalpinos y la carencia de opositores para los paseos del supercampeón belga. Esa fue, en definitiva, la verdad de Juan Manuel Fuente en el Giro de Italia, además de una clasificación general honrosísima, pese a que, insistimos, se había equivocado al no rodarse en la Vuelta, como lo hizo Merckx, y al no poner freno a su temperamento desbordado en momentos decisivos en la lucha contra el campeón, al que si no pudo rematar, al menos hizo trabajar de firme y reconocer en Fuente al único adversario capacitado y con clase para imponerle tareas considerables.

El Tour de Francia, al que también concurrió el vencedor de la Vuelta 1972, fue una reedición del Giro. Mientras José Manuel Fuente estuvo firme en la batalla con Ocaña, el Tour de Francia sostuvo un interés estimable. Cuando Fuente dejó ver que no estaba en condiciones para inquietar al de Cuenca, la espectacularidad de la lucha decreció en proporciones tan considerables que, luego, se ciñó tan sólo en ramalazos, en detalles capaces de reavivar la atención de la masa de aficionados. Como el éxito, brillantísimo y para muchos sorprendente, de Pedro Torrer, en la montaña del Tour y como vencedor de una etapa en los Pirineos. Pero nada más. A fin de cuentas, ni la presencia de otros supuestos ases franceses, belgas, holandeses eran brazas más sólidas que la presencia de Fuente, con todos sus defectos, pero sus innumerables virtudes, para mantener el fuego sagrado de la expectación al borde de la ruta. Desde luego, ante la imposibilidad de vivir el duelo Ocaña-Merckx, bueno era y bueno resultó el choque Ocaña-Fuente, que, también en el Tour de Francia 1973, lograba la mejor clasificación de todos los españoles que participaron en el Tour y una muy honorable en la general absoluta.

Nadie, que sepamos, en Francia ha ridiculizado al joven Thevenet por su actuación en el mismo Tour de Francia. Por el contrario, un corredor de experiencia similar a la que cuenta hoy Juan Manuel Fuente está considerado como sólida esperanza, a nuestro modo de ver, bien fundada, cuando no ha hecho más sobre las carreteras que el ciclista asturiano. Sólo que si en Francia cuenta mucho el chauvinismo, justo será reconocer que están lejos los deportistas de dejarse llevar por el triunfalismo destructor que domina a buen número de españoles.

La temporada 1973 no fue para Juan Manuel Fuente un ejercicio negativo y de fracaso, sino un escalón notabilísimo, incluso brillante, en su condición de todavía poco experimentado corredor a nivel internacional y, en todo caso, una lección espléndida que si sabe aprovecharla, como esperamos, puede valerle de mucho a la hora de administrar su temperamento y a la de cuidar mejor su calendario.

Por lo menos, algo de eso ha debido de comprender y asimilar cuando Fuente, al programar su temporada de 1974, ha decidido participar en la Vuelta, como preámbulo a otras actuaciones decisivas en el extranjero, donde es fácil que se encuentre también con Merckx y Ocaña, para distribuirse los tres, más equitativamente, no sólo la atención de los aficionados, sino el esfuerzo en la batalla por los triunfos que los tres consideran posibles de antemano como suyos.

El test 1974 es importantísimo para Juan Manuel Fuente y bueno será que, dejando de lado todo triunfalismo, abramos un crédito de confianza a quien, a fin de cuentas, es uno de los mejores corredores del ciclismo español.

Pie foto: En el Giro también Fuente fue protagonista del mejor espectáculo. Aunque al final se impusieran Merckx y también Gimondi. La fotografía es curiosa, porque reúne a los cuatro primeros clasificados: Merckx, Battaglini, Gimondi y Fuente, en una escalada del Giro.

De Cualquier forma, a Juan Manuel no le acompañó la mejor fortuna. Cuando sobre el impresionante Izoard trataba de imponerse como escalador, un inoportuno pinchazo le hizo descender de su máquina y perder un tiempo que valía oro.

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