La dignidad de Jose Manuel Fuente, líder autoritario de la Vuelta 72

 

Punto de vista de Ramón de Ereaga

Eibar (Crónica, por “telex”, de uno de nuestros tres enviados especiales, ramón de Ereaga), - La suerte está echada. La Vuelta a España 1972 está virtualmente decidida. José Manuel Fuente, de Limanes, es un dignísimo y autoritario líder, se ha convertido en el amo y señor de los acontecimientos desde su atalaya de Formigal, en cuya cima se pronunció como vencedor inapelable de esta edición.

Así su nombre seguirá en el cuadro de honor a los de Gustave, Deloor, Julián Berrendero, Delio Rodríguez, Dalmacio Langarica, Van Dyck, Bernardo Ruiz, Emilio Rodríguez, Jean Dotto, Angelo Conterno, Jseús Loroño, Jean Stablinski, Antonio Suárez, Frans de Mulder, Angelino Soler, Rudi Altig, Jacques Anqutil, Raymond Poulidor, Rolf Wolfshohl, Francisco Gabicagogeascoa, Jan Janssen, Felice Gimondi, Rogex Pingeon, Luis Ocaña y Ferdinand Bracke.

Lujoso es el rosario de nombres; es un cuadro de honor prestigioso, y José Manuel Fuente se integrará a él por derecho propio, con el consenso expreso de sus compañeros de escudería.

José Manuel Fuente no fue ayer un líder marginado, escondido en las zonas cómodas del pelotón tras de su portentosa galopada a través de los senderos pirenáicos. Le vimos constantemente en observación, vigilando cualquier movimiento ofensivo que pudiera inquietarle y le vimos, también, segundo en el alto de Arrate, mordiendo la rueda de Tamanes con voluntad de líder digno y autoritario.

José Manuel Fuente, nuestro querido “tigre” no era un vencedor casual de la Vuelta a España 1972. Se ha pronunciado altivamente para entrar en ella por la puerta grande, ha convencido a los observadores más exigentes del ciclismo.

Esta es la grata verdad de una Vuelta que ayer estuvo monotonizada y aburrida, a pesar de un trazado severo y exigente, con Elgueta y Arrate presentes, aunque totalmente intrascendentes.

Mortal de necesidad ha sido el golpe asestado por José Manuel Fuente a sus adversarios. Les ha dejado maltrechos, desorientados, con las piernas anquilosadas. Les ha minado su moral, les ha convertido en meros comparsas bicicleteros.

Labourdette, Leif Mortensen, o el danés de finos modales oriundo de Copenhague, Desiree Letort y Agustín Tamames, han caído en sus redes, son ahora mansos corderos de un rebaño en el que manda Fuente, asistido por su cohorte, seguramente la más sólida del ciclismo internacional, bajo la sabía dirección de Antón Barrutia, quien, por fin, ha adquirido su doctorado en la difícil asignatura de la dirección deportiva de un conjunto pedaleador.

Antón Barrutia, además de director deportivo, es diplomático de alta escuela. Se dice, se espera, que la Vuelta pueda explotar aún en el corazón del equipo Kas, que había salido con un líder definido, propuesto para ganarla desde Fuengirola. Pero no habrá rencillas, la armonía está asegurada, según tuve la satisfacción de comprobarlo en Sangüésa, momentos antes de darse la salida de la etapa número 13.

Todos ellos bromeaban alrededor de Antón Barrutia, incluso Miguel María Lasa, esta víctima propiciatoria que habrá de dar paso al triunfo de Fuente en Anoeta. Miguel María Lasa, el hombre implacablemente marcado por los directos adversarios del Kas, ha orientado a Fuente para su consagración en el ámbito ciclista internacional. No se oye queja alguna entre todos ellos, pues están negociando la Vuelta con un éxito profesional, y hasta deportivo, sin precedentes.

Posicionalmente, el asunto no admite discusión alguna. Seis unidades tiene el Kas entre los diez primeros de la clasificación general: Fuente, Lasa en asegunda posición, Manzaneque (cuarto), Perurena (octavo), Pesarrodona (noveno) y González Linares (décimo). Y, además, dominan en casi todas las clasificaciones secundarias.

Ahora se le está atacando al Kas por no haber protegido a Perurena, como líder de la Vuelta en el transcurso de la etapa de cara a Formigal. La crítica, a mi modo de entender, es totalmente injusta, pues Perurena estaba siendo un líder circunstancial que convenía a los servicios del equipo. Examinad si no queridos lectores, la clasificación en la etapa sobre Arrate y advertiremos inmediatamente que Perurena, suponiendo que la acción de Fuente no se hubiera producido, habría perdido ayer el antorchado amarillo.

Quienes tienen que ser censurados son los hombres de José Antonio Momeñe, así como los de Bic, llegados hasta Zaragoza en volandas, arrastrados por los “kas” y los holandeses de Pellenaars, satisfechos en su objetivo de haber ganado varias etapas en el llano.

Para mí, y nunca me cansaré de repetirlo, la táctica promovida por el Kas ha sido perfecta, y, hasta ahora, no ha tenido un fallo.

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