OVETENSES ILUSTRES DEL SIGLO XX
José Manuel Fuente Lavandera, “El Tarangu”

 

El 18 de julio de 1996 la ciudad entera y el mundo del deporte en particular recibía la noticia, por otra parte esperada desde hacía tiempo, de la muerte de José Manuel Fiente, el ciclista que con el apodo de “El Tarangu” llevó el nombre de Oviedo a lo más alto de todos los podios internacionales. El periodista Faustino F. Alvarez escribió ese mismo día que fue “el más bravo ciclista que dio esta tierra, prodigioso cruce de ardilla, raposu y titán, y siempre un tipo excelente, noble, tenaz y con ese punto de locura imprescindible para dedicarse a lo que alguien, arrojando la bicicleta contra las vallas, llamé en el Parque de los Principes “oficio de perros”. Dos Vueltas a España (1972 y 74), un tercer puesto en el Tour (1973), cuatro premios de la montaña consecutivos en el Giro (1971 a 74) y varios triunfos de etapa en las tres grandes jalonan todos esos años el palmarés del campeón ovetense. Hasta que irrumpió Induráin, era el ciclista que más veces llevó la maglia rosa en la carrera transalpia. Hoy queda como el único español que figura en el palmarés de la Vuelta a Suiza, que ganó en 1973 y que pasa por ser una de las pruebas más duras del calendario internacional. Esas son las líneas maestras del palmarés de José Manuel Fuente Lavandera (Limanes, 30-9-45), que ultimo gran escalador que se animó a subirse a una bici para competir, tras la victoria de Bahamontes, el Agila de Toledo, en el Tour del 59. Un año después comenzó a moldearse la figura de una de las leyendas del ciclismo mundial. Cuando empezó a los 15 años de edad la carrera de un joven proveniente de una familia muy humilde que de mano no vio con buenos ojos su incipiente ambición ciclista. Más tarde le dio todo su apoyo y el respaldo que correspondía a un hombre de una gran humanidad, noble, campechano y sincero, que siempre encaró la vida de frente lo cual le trajo más de un disgusto y enfrentamientos dentro y fuera de la carretera. Las Tres Cimas de Lavaredo o el Stelvio, en el Giro; Superbagneres, en el Tour; Formigal o el Naranco, en la Vuelta. Esas y otras muchas cimas le dieron fama a este ciclista que no pudo llegar más alto porque en su época se topó con el ciclista más grande de todos los tiempos, Eddy Merckx, y con otro de los hombres míticos del ciclismo español, Luis Ocaña, desaparecido el pasado año. El belga le privó del triunfo en alguno de los Giros; el conquense de Mont de Marsan le arrebató el Tour al que llegó como gran favorito. El Tarangu tuvo que conformarse con la tercera plaza del podio. El Kas fue el equipo de su vida, donde alcanzó toda su popularidad hasta que la Federación Española de Ciclismo con Luis Puig al frente, le denegó la licencia para competir a raíz de unos reconocimientos médicos que le detectaron problemas renales y hepáticos. Él denunció entonces ser víctima de un complot. Tras unos meses en Italia, abandonó el ciclismo activo en 1976. A principios de los 80 volvió como director, en el equipo aficionado de la Central Lechera Asturiana, el ya desaparecido Clas, que Fuente preparó para el salto al profesionalismo. José Manuel Fuente conoció en vida el homenaje de Oviedo en forma de una calle dedicada. El periodista Emilio Tamargo dijo en ese acto que José Manuel “era algo más que el irascible ciclista que tantas veces le puso las peras al cuarto a Eddy Merckx, mucho más que el inconformista que se enrabieta y se rebelaba contra algunas órdenes y tácticas y muchísimo más que el que encandilaba a los buenos aficionados de todo el mundo con sus improvisaciones y vuelos monte arriba. El Tarangu ha sido y será siempre un ejemplo para la juventud deportiva que cree que el sacrificio, la superación, el inconformismo y la sana ambición son los caminos que conducen a la gloria. Quedémonos con su mensaje”.

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